Cartel conmemorativo del X Aniversario del Coro Fernando de los Ríos de nuestro Centro

viernes, 14 de mayo de 2010

103/ Cumpleaños mágico de la Orquesta Ciudad de Granada

Foto tomada de la página web oficial de la OCG


Este fin de semana la Orquesta Ciudad de Granada (OCG), nuestra querida orquesta, celebraba su vigésimo cumpleaños. 20 años de música, de muy buena música, llevan ya a la espalda estos músicos que tantas y tantas veces nos han hecho vibrar.

La celebración de tal efemérides no podía tener mejor marco que el del Palacio de Carlos V, en el entorno mágico de la Alhambra. Todos nos vestimos de gala, músicos y público, para festejar la inmensa suerte de gozar en la ciudad de Granada con una orquesta sinfónica de tanta calidad como nuestra OCG. El programa era todo un lujo: la Sinfonía Nº 9 de Ludwig van Beethoven.

Deseamos multiplicar estos veinte años de camino por lo menos por diez y que las dificultades por las que atravesó a lo largo de todo este tiempo sirvan para hacerla fuerte, más fuerte, tomando conciencia de la realidad de la Música y de su necesidad para nuestro mundo de hoy, tan ávido de esos momentos de paz que la orquesta sabe generar con tanta constancia.


Para que conozcáis un poco esta historia rica de veinte años os dejo unas palabras sabias que ha escrito para la ocasión José García Román, el gran compositor granadino, publicadas en el Diario Ideal el 3 de mayo de 2010.

«El Auditorio ya tiene voz propia», dijo el arquitecto José María García de Paredes cuando escuchó por vez primera a la Orquesta Ciudad de Granada. El próximo día 15 de junio se cumplirán veinte años de aquella histórica presentación de la formación orquestal granadina. Hizo su presentación en el 39 Festival Internacional de Música y Danza de Granada, bajo la dirección del titular de entonces, el ruso Misha Rachlevsky, y con el nombre de Orquesta de Cámara. El concierto, que tuvo lugar en el Auditorio Manuel de Falla, incluyó entre otras obras, el estreno de la 'Obertura para cuerda', de José García Román, y contó con la participación estelar del guitarrista Narciso Yepes, en la interpretación del 'Concierto de Aranjuez', de Joaquín Rodrigo.


Culminaba todo un proceso emprendido por el equipo de gobierno municipal que presidía el socialista Antonio Jara y que se empeñó en dar al Auditorio Manuel de Falla y a Granada una orquesta estable. Al principio fue una formación de cámara, «porque queríamos ver cómo funcionaba una orquesta para posteriormente ampliarla a una clásica», rememora José Miguel Castillo Higueras, quien fuera por aquel entonces concejal delegado de Cultura. «Fue un empeño de Antonio Jara, quien quiso que Granada tuviera una gran orquesta», añadió. José Miguel recuerda que «hubo muchas dificultades, sobre todo financieras, y había gente que no apoyaba el proyecto, pero lo más sorprendente fue la respuesta del público, que acogió con gran cariño y éxito a la nueva formación».

La creación de la OCG, según Castillo Higueras, «contó con el apoyo de todo el grupo municipal y con el pleno del Ayuntamiento y no hubo reticencias por parte de la oposición, que también respaldó el proyecto».

El director ruso Misha Rachlevsky firmaba, como titular de la New American Chamber Orchestra, en febrero de 1989 un convenio con el consistorio granadino de dos años de duración por el que se comprometía a la creación de la OCG, en principio como formación de cámara. Rachlevsky se encargó personalmente de la selección de los músicos. «Nada más ver cómo uno de los violines cogía el instrumento, hacía la selección del músico o no», relata el melómano y entonces concejal de Medio Ambiente, Luis Castellón.

Pasados más de dos años se da el paso en 1990 a la consolidación y creación de una formación clásica. Rachlevsky fue relevado por un joven vasco que por aquellos años dirigía la JONDE (Joven Orquesta Nacional de España), llamado Juan de Udaeta, quien será el primer director titular y artístico, cargo en el que permaneció hasta 1994, compaginándolo con la dirección del Festival Internacional de Música y Danza.

Los problemas

Enrique Gámez, actual director del Festival de Música y Danza, vivió como gerente los años más difíciles de la OCG y también los de mayor evolución artística. Gámez fue gerente de la formación orquestal en el primer periodo de Josep Pons, desde 1994 a 1997. «Viví el paso de la etapa de Juan de Udaeta a la entrada de Pons», comenta Gámez. «Fue un periodo en el que se produjo la trágica muerte en accidente de tráfico de varios miembros de la orquesta, un suceso que nos afectó mucho a todos». «Recuerdo -dice Gámez- que Menuhin daba un concierto y cambió el programa para recordar a los compañeros fallecidos».

Gámez rememora que «fue una gran satisfacción trabajar con Josep Pons y los procesos de cambio que emprendió en la OCG». Aquella época de Gámez y los inicios de Pons coincidió con una situación económica complicada, herencia del periodo de Juan de Udaeta. En aquellos años se produjeron los conciertos protesta y la huelga de los músicos, que consistió en aparecer en el Auditorio Manuel de Falla en vaqueros y sin el tradicional 'pingüino'. «Entonces aparecieron los famosos lazos amarillos en apoyo de la OCG, que se convirtieron en un tremendo apoyo a la OCG, con la manifestación del público y de la gente de Granada a favor de su orquesta», relata Enrique Gámez.

En aquellos años hubo intentos de hacer efectiva lo que se llamó 'Operación diamante', la transformación de la OCG en una lujosa formación de cámara y su retirada del Auditorio Manuel de Falla, sede de la formación musical. Aquella operación quedó anulada por los lazos amarillos, pero se plantearon cuestiones como la 'utilidad cultural' de la OCG y su repercusión en Granada.

Enrique Gámez abandonó la OCG y dio paso a Oriol Ponsa. La pareja Pons-Ponsa revitalizó a la Orquesta, acabó de afinarla, como decía el director catalán.

La etapa de Josep Pons, con la gerencia de Oriol Ponsa, coincidió con la proyección nacional e internacional de la OCG y con uno de sus momentos de mayor calidad artística. En 1998 fue la etapa belga, visitando ciudades como Chambéry, Le Havre, Nantes, Saint Etienne y Bruselas. En España fue muy comentada la gira que en 1999 realizaron con obras de Kart Weil, con Ana Belén y Miguel Ríos, bajo la dirección de Josep Pons, visitando Valencia, Oviedo, San Sebastián, Gijón, La Coruña, Santander, Barcelona, Las Palmas, Sevilla y Murcia.

En 2001 se inicia la primera gira por Alemania y Austria, bajo la dirección de Pons, visitando ciudades como Wilhelmshaven, Berlín, Bielefeld, Osnabrück, Friedrischaffen, Innsbruck, Regensburg, Göttigen y Hannover. En 2004, la OCG regresó a tierras germanas, también bajo la dirección del catalán, y recorren Berlín, Kassel, Göttigen, Kiel, Wilhelmshaven, Osnabrück, Wüppertal, Dusseldorf, Bielefeld, Colonia, Regensburg, Ausburgo y Nuremberg.

Cambios

En 2004, Josep Pons recibe la llamada del Ministerio de Cultura para hacerse cargo de la indomable Orquesta Nacional de España. Su vocación de persona volcada a un proyecto y a una sola responsabilidad le impide sostener dos batutas, en una mano la de la OCG y en la otra, la de la ONE y, además, contribuye a mantener una tercera orquesta en Barcelona. En la mente de Pons no casaba la bigamia. Y la necesidad de volcarse con una ONE en crisis e inestable, tal como se encontraba la OCG cuando se hizo cargo de ella, le sustrae tiempo, esfuerzo y dedicación. Pons deja la dirección, pero su vinculación con la formación granadina permanece a través de colaboraciones y su participación en algunos conciertos.

El destacado violinista francés, de origen ruso, Jean-Jacques Kantorow coge la batuta de la OCG en 2005, una etapa que durará hasta 2008. Bajo la dirección del músico galo, la OCG visitó Inglaterra, actuando en Birmingham, Manchester y Basingstoke. Otras actuaciones internacionales de la OCG han tenido lugar en Ordino, Andorra, Avignon, Milán, Coimbra, Gstaad, Postdam, y la actuación en el Musikverein de Viena.

Josep Pons estableció una relación especial con los músicos de la OCG, a quienes implicó en las cuestiones artísticas de la orquesta, escuchaba sus sugerencias y mantenían largas conversaciones. El carácter de Kantorow era muy distinto y, a pesar de ser uno de los grandes músicos solistas europeos, no consiguió la química necesaria con los miembros de la OCG. A eso se unió un gerente, Carlos Magán, que no logró el diálogo con los profesionales de la formación orquestal. Los músicos se encontraban desmotivados, funcionariados y perplejos ante los nuevos sones en la dirección de la OCG. A Kantorow le cumplió el contrato y el Consorcio decidió no renovarle. Hace su aparición el actual director, Salvador Mas, un nombre conocido por los miembros de la OCG porque, como principal director invitado, la había conducido en numerosas ocasiones. Era la mano derecha de Pons y continuador en la actualidad de la línea emprendida por su colega catalán. Mas mantiene el listón de la que ya es considerada una de las mejores de España.

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